jueves, 25 de febrero de 2016

Un corazón sin forma alguna (A Heart Bent Out of Shape, Emylia Hall)



Editorial: Suma de Letras, 2014, 418 páginas. Traducción de María del Mar López Gil. A partir de los 16 años.



Un año de estudios en Lausana y tres libros de Ernest Hemingway, ambientados en esta bella ciudad suiza, fueron el detonante de la historia que Emylia Hall siempre quiso escribir.

La protagonista es Hadley, una chica inglesa que coincide con la autora en la estancia de un curso escolar en la universidad de Lausana y su pasión por “Adiós a las armas” y “París era un fiesta”, además de llamarse igual que la segunda mujer de Hemingway. No sabemos si existen otros paralelismos entre la realidad-ficción pero desde el principio se nos deja claro que el motor de la historia es el deseo de esta joven de diecinueve años de romper con su, hasta ahora, feliz y rutinaria vida para experimentar sensaciones nuevas lejos de casa.

La autora consigue atraparnos de lleno gracias a las profundas descripciones de Lausana: montañas nevadas, edificios impecables, puentes, torrecillas y callejuelas rodeadas de árboles… hasta el punto que llegamos a creer que el paisaje es más importante que la historia. Pero cuando ya estamos convencidos de que no va ocurrir nada, estalla la tragedia y la vida de Hadley se tambalea. Nuestra implicación en la historia es tal que cuando los acontecimientos se precipitan ansiamos saber la verdad y acompañamos a Hadley en una búsqueda feroz que llega a resultar desconcertante por los constantes giros que nos hacen cambiar de opinión respecto al responsable de todo. 

La empatía hacia la protagonista, junto con la mezcla de pasiones y descubrimientos que experimenta consiguen acentuar la tragedia y que se magnifiquen los sentimientos. El primer amor; la atracción recíproca por un joven y atractivo profesor americano; los encuentros de igual a igual con Jacques, un viejo escritor que intenta escribir su última novela; la vida sin apenas altibajos ni cuentas pendientes de Hadley (buena hija, hermana, estudiante, amiga, etc.) y sobre todo, su amistad verdadera con Kristina. Una bella y enigmática estudiante danesa que intenta disfrutar al máximo de la vida, hasta el punto que su lema es: il faut profiter, que ella misma define como:

“Significa: «Hay que aprovechar al máximo» o «Hay que sacar partido»,
algo así. Pero es más que eso. Se trata de apreciar realmente las cosas,
saborear el momento. Apenas te conozco, Hadley, pero intuyo que vas
profiter todo el tiempo que pases aquí, porque así lo deseas”.

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